Fabiola Quispe-Turpo, Jéssica Huanco-Condori, L. Cruzado
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Aunque las BZD están incluidas en el grupo IV de sustancias controladas de la Agencia de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos de América, se acepta que, en general, no son drogas primarias de abuso, y los fenómenos adictivos relacionados con su uso requieren factores adicionales de riesgo tales como comorbilidad con otras drogodependencias. Es necesario distinguir entre casos de “uso inapropiado” de las BZD y aquéllos que presentan criterios de franca dependencia. De hecho, se han reportado pocos casos de uso inapropiado de BZD prescritas por vía parenteral. Se presenta y discute el de una mujer de 51 años que, por un tiempo prolongado, acudió a emergencia psiquiátricas debido a crisis de disforia y ansiedad (no de pánico), recibiendo en varias oportunidades inyecciones intravenosas de diazepam, al punto que empezó luego a acudir reiteradamente para exigir la medicación sin que fuera médicamente necesaria. 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Uso inapropiado de psicofármacos prescritos: diazepam intravenoso en la emergencia psiquiátrica.
Las benzodiacepinas (BZD) son medicamentos esenciales en el tratamiento de diferentes problemas de salud: En el Petitorio Nacional de Medicamentos de nuestro país, figuran cinco de ellas autorizadas para administración oral o parenteral. Al inicio de su uso en la década de 1960, fueron prescritas de forma amplia e irrestricta; el desarrollo posterior de fenómenos de tolerancia y abstinencia desatados por su uso prolongado restringió enérgicamente su empleo, a veces por debajo de las reales necesidades clínicas. Aunque las BZD están incluidas en el grupo IV de sustancias controladas de la Agencia de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos de América, se acepta que, en general, no son drogas primarias de abuso, y los fenómenos adictivos relacionados con su uso requieren factores adicionales de riesgo tales como comorbilidad con otras drogodependencias. Es necesario distinguir entre casos de “uso inapropiado” de las BZD y aquéllos que presentan criterios de franca dependencia. De hecho, se han reportado pocos casos de uso inapropiado de BZD prescritas por vía parenteral. Se presenta y discute el de una mujer de 51 años que, por un tiempo prolongado, acudió a emergencia psiquiátricas debido a crisis de disforia y ansiedad (no de pánico), recibiendo en varias oportunidades inyecciones intravenosas de diazepam, al punto que empezó luego a acudir reiteradamente para exigir la medicación sin que fuera médicamente necesaria. Es conveniente, por lo tanto, que el profesional que prescriba BZS parenterales, lo haga cuidadosa y cautelosamente a fin de prevenir un proceso adictivo que puede generar serias consecuencias.